A los recién nacidos se les aplican dos vacunas principales durante sus primeras 24 horas de vida: la BCG (dosis única contra la tuberculosis) y la primera dosis contra la Hepatitis B. Posteriormente, el esquema básico para los primeros seis meses incluye la vacuna Hexavalente (que protege contra difteria, tétanos, tos ferina, polio, Haemophilus influenzae tipo b y hepatitis B), Rotavirus y Neumococo conjugada, las cuales se administran en las visitas pediátricas de los 2, 4 y 6 meses de edad.

Tener a tu bebé en brazos por primera vez despierta un instinto de protección absoluto. Sabes que su sistema inmunológico aún es inmaduro y las visitas al pediatra durante los primeros meses giran en torno a una prioridad fundamental: mantenerlo a salvo.
Conocer exactamente qué vacunas se le ponen a los recién nacidos no tiene por qué ser motivo de ansiedad ni de confusión.
En esta guía, diseñada bajo los lineamientos médicos actuales y la Cartilla Nacional de Salud en México, te explicamos paso a paso el calendario de sus primeros meses, qué previene cada dosis y qué puedes esperar después de cada aplicación para que acudas a tu clínica con total tranquilidad.
Durante las primeras horas de vida, antes de salir del hospital o clínica, tu bebé debe recibir sus dos primeras líneas de defensa. Estas vacunas están diseñadas para protegerlo de enfermedades graves a las que podría estar expuesto desde el momento del parto.
Esta es una dosis única y se aplica en el brazo derecho (generalmente en el hombro). Protege a tu bebé contra las formas más graves de tuberculosis, como la meningitis tuberculosa.
Lo que debes saber para estar tranquila: Es completamente normal que, un par de semanas después de la vacuna, aparezca un pequeño nódulo rojo que puede formar costra o supurar ligeramente. No lo exprimas, no le pongas cremas ni lo cubras con gasas. Es la evolución natural de la vacuna y dejará la pequeña cicatriz característica que casi todos tenemos.
Se administra mediante una inyección en el muslo izquierdo idealmente durante las primeras 12 a 24 horas de vida. Su función es crucial: previene la infección por el virus de la Hepatitis B, protegiendo el hígado de tu bebé a corto y largo plazo.
Para mantener los niveles de anticuerpos y ampliar la protección, el esquema de salud marca tres visitas clave durante el primer semestre de vida.
Una de las dudas más frecuentes de los padres es si vale la pena acudir a una clínica de medicina preventiva privada en lugar de su centro de salud público.
Ambas opciones son seguras y protegen a tu bebé, pero existe una diferencia clave en la composición de los biológicos que mejora significativamente la experiencia de tu hijo.
La diferencia principal radica en la vacuna Hexavalente (y la vacuna DPT en etapas posteriores).
En el sector público, a menudo se utilizan versiones celulares (de células enteras) para el componente de la tos ferina. Son altamente efectivas, pero el cuerpo del bebé reacciona de forma más brusca, provocando fiebre alta, dolor agudo y llanto prolongado.
En el sector privado, se aplican vacunas acelulares. Estas fórmulas purificadas contienen solo las proteínas necesarias para generar inmunidad, sin la célula completa de la bacteria. ¿El resultado? Una reducción drástica en los efectos secundarios. Tu bebé estará igual de protegido, pero el riesgo de fiebre alta, malestar general o dolor en la zona de inyección disminuye considerablemente.
Ver a tu bebé con molestias puede ser angustiante, pero un cambio de perspectiva ayuda mucho: la fiebre leve o la irritabilidad no son señales de que la vacuna le hizo daño; son la prueba visible de que su sistema inmunológico está entrenando y creando anticuerpos.
Es completamente normal (primeras 24 a 48 horas):
Cuándo debes contactar a tu médico:
Si tu bebé no recibió la vacuna BCG en el hospital, debes acudir a tu unidad de salud o clínica privada de medicina preventiva lo antes posible.
La recomendación oficial es aplicarla idealmente al momento de nacer o durante los primeros días de vida para asegurar la protección contra formas graves de tuberculosis, pero puede aplicarse posteriormente según la valoración de tu pediatra.
Sí, la vacuna Hexavalente sustituye a la antigua Pentavalente porque integra la protección contra la Hepatitis B y la Poliomielitis (en formato inyectable) en una sola dosis.
Esto significa menos inyecciones para el bebé y la eliminación definitiva de las gotas orales contra la polio que se usaban en décadas anteriores.
Sí, es común que vacunas como la Hexavalente o el Neumococo provoquen febrícula (hasta 37.9°C) e irritabilidad durante las primeras 24 a 48 horas tras su aplicación. Es una respuesta natural de su organismo. Sin embargo, si la fiebre supera los 38.5°C o el malestar persiste más de dos días, es fundamental comunicarte con tu pediatra.
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