En 2025, México enfrenta serios retos por la influenza. Conoce los riesgos, el impacto en la salud pública y por qué la vacunación es tu mejor estrategia de prevención para protegerte y evitar complicaciones.

La influenza continúa siendo un enemigo persistente para la salud pública.
En 2025, México enfrenta un panorama complejo: aunque los sistemas de vigilancia reportan variaciones estacionales, nuevos riesgos emergen.
Comprender estos fenómenos y actuar preventivamente puede marcar la diferencia entre brotes costosos y control sanitario eficiente.
De acuerdo con la Dirección General de Epidemiología de México, más de 11 mil casos a nivel nacional hasta la semana 38 de este año 2025, han sido confirmados de Influenza, aunado al aumento de infecciones respiratorias agudas, que pueden ser atribuibles a la influenza estacional.
La influenza puede desencadenar hospitalizaciones, complicaciones pulmonares y fallecimientos, especialmente en grupos vulnerables (niños pequeños, adultos mayores, personas con comorbilidades).
Además, estudios han documentado que los brotes de influenza generan carga asistencial, uso intensivo de recursos hospitalarios y días de estancia elevados.
En EE. UU., para la temporada 2024-2025, ya se reportan muertes infantiles asociadas a influenza y se estima que millones de personas han enfermado, se hospitalizaron o hasta fallecieron por complicaciones de la gripe, impactando económicamente: días laborales perdidos, presión sobre servicios de salud y costos para familias, sin olvidar mencionar la carga emocional por la pérdida de seres queridos.
En el contexto mexicano, la prevención adquiere un valor extremadamente importante para reducir estas cargas invisibles pero reales.
Una de las estrategias más eficaces y de menor costo es la vacunación anual contra la influenza, ya que ayuda a reducir la severidad, hospitalizaciones y muertes.
Su aplicación oportuna debe ser para público en general, pero en ciertos casos, orientarse especialmente a grupos de riesgo: menores de 5 años, adultos mayores de 60 años, embarazadas o bien, personas con enfermedades crónicas.
La prevención no es opcional: es una estrategia de salud pública con retorno social. Vacúnate anualmente, mantente informado y acude al establecimiento de salud más cercano para protegerte y contribuir al bienestar colectivo.
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